miércoles, 30 de septiembre de 2015

CAPITULO 2: El objeto


-FASE 1: OBSERVACIÓN.

El objeto es un lápiz verde con  forma triangular, y una ralla blanca en cada angulo del triángulo; es de marca Stabilo. Se observa que esta afilado y usado, ya que esta mas de la mitad de su longitud original.
En el extremo opuesto a la punta se observan morderduras además de pintura ligeramente cascarillada. Se trata de una pintura de un gran grosor y con una mina muy ancha, de color verde hierba.

-FASE 2: DEDUCCIÓN.

Se puede deducir que ha estado en manos de mas de una persona. Problablemente perteneció a un niño entre 5-10 años inquieto o nervioso, ya que una sola persona no suele gastar tanto una pintura tan gruesa poco práctica, además el extremo se presenta bastante mordido.
Se aprecia que se le ha dado bastante uso debido a que se le ha sacado mucha punta ya que esta por la mitad del original.
Creemos que fue comprado para uso escolar, debido a la poca utilidad que puede llegar a tener este tipo de pintura.
Sospechamos que además ha pasado por mas de una mano con un frecuente uso, porque pensamos que una sola persona no puede dar tanto uso a una pintura de un color tan extravagante y no muy práctica.
El segundo propìetario de dicho objeto podría ser el mismo padre de este niño, cogiendo la pintura por la poca utilidad que le da su hijo, y que terminando dándole uso. Otra posibilidad podría ser que el niño perdiera la pintura, por lo nervioso e inquieto que es, y otra persona de su entorno la encontrara y le diera uso. Como el niño se mueve en un entorno principalmente escolar, otra posibilidad sería que otro niño de semejante edad y curso podría cogiera la pintura y luego se olvidara de devolverla.


martes, 22 de septiembre de 2015

CAPITULO 1. Hugo con B (Hubo un novio).

Era 19 de diciembre, las calles estaban iluminadas, hacía frío. Acababa de cerrar la tienda, al ser unas fechas tan señaladas había mucho dinero en la caja, mi novio Hugo me estaba esperando ya que ibamos a cenar.
Bajé al almacen a coger el bolso y mi abrigo. Escuche unos golpes y seguido un disparo, me asusté, subí corriendo las escaleras y ví a Hugo tirado en el suelo desangrándose. Me acerqué, no sabía que hacer, le tomé el pulso, estaba muerto. Llamé histérica a la policía, no me quedaba más que esperar.

Días después, el caso seguía sin solución y la muerte de Hugo me atormentaba. Intentaba buscar solución pero no la hallaba. Era la noche de Navidad y estaba sola, era un bucle sin sentido, había renunciado a mi familia, solo me quedaba mi gato Bimbito.
Intenté buscar solución por mi cuenta, necesitaba el video de seguridad, necesitaba un hacker. Consulté mi problema con mi casero, y me dió un numero.

Al día siguiente quedé con el mencionado hacker en una gatoteca en la calle Doc. Fourquet. Al entrar vi una chica con un gato blanco en el regazo mientras tomaba café, se me quedó mirando y me acerqué. Demostró una inteligencia digna de admirar y, tras hablar un largo rato con ella, se ofreció a ayudarme en mi problema ya que lo consideraba un gran reto. Incluso, para que esta difícil tarea se simplificara notablemente decidimos vivir juntas.

Tras semanas de investigación profesional, seguíamos si tener ninguna pista consistente de quién podía haber sido el culpable de la muerte de mi novio.
Por ello, y tras hablarlo mucho, decidimos incorporar a una tercera persona en el proyecto.

Tras otro buen tiempo y muchas entrevistas, nos encontramos a una chica que nos pareció muy peculiar. Con la silueta de un gato en la nuca, nos demostró una inteligencia felina. Dándose cuenta de los detalles más insignificantes, nos demostró una capacidad deductiva digna de Sherlock Hlomes en una novela de Sir Arthur Conan Doyle.
Al igual que la inteligente informática se fue a vivir con nosotras.

Desgraciadamente para mí, tras meses y meses de duro trabajo conseguimos indicios que señalaban a un culpable, pero al no tener pruebas sólidas se quedó en una simple teoría. Eramos como unas científicas frustradas. Sin embargo, estas dos chicas se convirtieron en grandes amigas para mí y un gran apoyo. Por esto mismo, decidimos fundar una pequeña compañía, llamada las Cientificats, para hacer por otras personas lo que no pudimos lograr conmigo.